Es un polvo fino hecho de tabaco Nicotiana rustica (mucho más concentrado en nicotina que el tabaco de cigarrillo) mezclado con ceniza de otras plantas, aplicado con fuerza en cada fosa nasal usando una pipa de dos puntas —el kuripe, para autoaplicación, o el tepi, más largo, para que otra persona se lo aplique—. Dentro de la tradición amazónica se usa para "limpiar" la mente antes de otras prácticas, para centrar la atención, y como parte de rituales de conexión comunitaria.
“La sensación inicial es intensa —un ardor y una limpieza casi inmediata de los senos nasales.”
Una práctica breve, no una ceremonia larga
Se recomienda estar bien hidratado y evitar aplicarlo con el estómago completamente vacío. Use siempre un kuripe o tepi personal y limpio — compartir estas herramientas sin limpiarlas puede transmitir infecciones.
El momento de la aplicación produce un ardor intenso y flujo nasal, a veces lágrimas o náusea leve. Esta fase intensa dura solo unos minutos, seguida de una sensación de claridad mental y calma que puede durar entre 20 y 45 minutos.
Permanecer sentado y en silencio unos minutos después de la aplicación, respirando con calma, ayuda a integrar la sensación de claridad antes de retomar sus actividades.