La changa es una mezcla para fumar, más moderna que las demás en esta lista, que combina DMT extraído de plantas con hierbas que contienen inhibidores de la MAO (como la ruda siria o la propia Banisteriopsis caapi), lo cual prolonga la experiencia del DMT fumado —normalmente muy breve— a varios minutos. El tepezcohuite (Mimosa tenuiflora) es distinto: su corteza tiene un uso tradicional mexicano bien documentado para sanar heridas y quemaduras de la piel, mientras que su corteza de raíz es, por separado, una fuente de DMT usada en preparados tipo ayahuasca. Son dos usos de la misma planta que conviene no confundir.
“El tepezcohuite es, ante todo, una planta de sanación de la piel — su uso como fuente de DMT es un tema aparte.”
Corteza para la piel, raíz para otros fines
El efecto inicia casi de inmediato al fumarla, y dura entre 10 y 20 minutos —más que el DMT vaporizado sin la mezcla de hierbas, pero mucho menos que la ayahuasca bebida—. Produce alteraciones intensas de percepción similares a las de la ayahuasca, en una fracción del tiempo.
Como polvo o ungüento hecho de su corteza, se ha usado tradicionalmente en México para ayudar a sanar heridas, quemaduras leves e irritaciones de la piel. Este uso no tiene relación con sus propiedades psicoactivas y es considerablemente más accesible y de menor riesgo.
La brevedad de la experiencia con changa no reduce la necesidad de un facilitador sobrio presente, un espacio seguro, y tiempo de reorientación después. Las mismas advertencias médicas de la ayahuasca aplican, porque el mecanismo (DMT + inhibidor de MAO) es el mismo.